Hay dos cuestiones que, bien resueltas desde el principio, garantizan que el cachorro disfrute a lo largo de su vida tanto de las visitas mensuales a la peluquería como de su acicalamiento diario en casa.

1. ¿Cómo proceder en casa?

2. ¿Cuál sería el momento ideal para la primera visita a la peluquería?

Partamos de la base de que las buenas y malas experiencias en las primeras ocho semanas del cachorro son cruciales en su futuro. Es fundamental ayudarle a sentir la peluquería como una experiencia buena y agradable.

Lo hacemos en casa con sesiones cortitas que se van prolongando en el tiempo a medida que observamos que el cachorro se va relajando mientras lo acicalamos. Siempre que necesitemos hacerle cualquier cosita lo haremos sobre su mesa.

 

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El mejor momento para ello es al volver de su paseo diario, sobretodo las primeras veces. Tras el paseo y una vez resuelta su necesidad de agua, el cachorro está plenamente feliz y relajado. Es el momento ideal para llamarle, hacerle una caricia, cogerle con cuidado y… ¡Up! ¡A la mesa!… Con tranquilidad, pulverizamos sobre el manto su hidratante previo al cepillado, le cepillamos cuidadosamente por capas. Le limpiamos los ojos si hiciera falta. Le revisamos las almohadillas y los oídos… Si se hubiese manchado, le limpiamos el culete con una toallita húmeda.

Cualquier manipulación empieza a formar parte de su rutina, y sin darnos cuenta estamos provocando que todo esto se convierta en el mejor premio que podemos dar a nuestro cachorro porque él lo siente como parte de nuestro afecto. De esta forma conseguimos que desee la mesa. Para él es su momento de relax y de mimos.

 

El cachorro de tres meses de las razas de arreglo, quizás aún no necesite un corte o trimming de peluquería intenso. Pero no le viene mal un retoque de máquina y tijera en ciertas zonas como el culete o la zona del pene de los machos, entre las almohadillas, puntitas e interior de las orejas…

Es muy recomendable presentarlo al peluquero a esta edad para que la primera sesión sea más suave y ayudarle así a que se acostumbre fácilmente a la manipulación de su futuro estilista personal y a los nuevos ruidos de la peluquería: máquina, tijeras, secador.

 

Es importante hacerlo de esta manera, sobretodo si se trata de futuros perros para exposición y de cachorros de arreglo a tijera como el Caniche, Shih-Tzu, etc…, especialmente en razas más inquietas como el Yorkshire o el Maltés.